Bienvenidos a mi blog.
En este módulo seguimos aprendiendo sobre la evaluación, específicamente sobre los instrumentos que nos pueden ayudar a clarificar esa instancia del proceso de enseñanza-aprendizaje. Mientras recorría el material bibliográfico y veía los videos surgieron dos palabras claves: rúbricas y criterios de evaluación.
Con respecto a las rúbricas recuerdo la primera vez que me la presentaron como la nueva "moda" para evaluar, fue en una jornada. Lo primero que se me vino a la cabeza, algo más para hacer, demasiado trabajo. Y tuvimos que a aprender a diseñarlas y a ponerlas en práctica cuando nos la exigían. Sin embargo, con el tiempo fui utilizándolas cada vez más en mi práctica docente, como un instrumento que me facilitaba la tarea de evaluar. Leyendo el material de "Jackson Cynthia y Larkin Martha" comprendí cuánto desconocía de este asistente de evaluación. Pero fundamentalmente cuántos beneficios representan para los alumnos:
- Saben antes de empezar una tarea, cuáles serán las expectativas de su desempeño.
- Monitorean su avance, a medida que avanza la tarea.
- Están seguros de la calidad de su trabajo al juzgar su producción y la de sus pares, usando los estándares establecidos en la rúbrica.
- Usan la rúbrica para verificar su trabajo antes de entregar (cuantas veces en nuestro rol de estudiante de este curso comparamos nuestras actividades con la rúbrica con la cual nos van a calificar y visualizamos si nuestro recorrido se adapta a lo solicitado o nos falta aún algo por incluir o descubrimos algo que debemos modificar).
La segunda palabra clave: criterios de evaluación. Redactar los criterios de evaluación fue
una tarea ardua y difícil. Leí varias veces el material que me sugería el curso y miré el video de Rebeca y Graciela. De este último destaco:
- Definir un criterio implica pensar que es importante mirar en la producción o desempeño de nuestros alumnos.
- La importancia de explicitar criterios de evaluación es acompañar el proceso de aprendizaje de los alumnos en el marco del paradigma de la evaluación formativa.
- Deben ser públicos, transparentes, compartidos y elaborados junto con los alumnos.
Este módulo, representó el mayor de los desafíos y me interpeló a replantearme mi ser como docente frente al curso. Me dejó con un montón de preguntas, de inquietudes, de necesidad de cambiar, de ofrecerles otras posibilidades a mis alumnos.
Tengo mucho que modificar, dar un giro de 360°: incorporar la evaluación como una instancia de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, emplear los distintos asistentes de evaluación.
A medida que elaboraba la rúbrica y guía de evaluación me planteaba que tenía que ser una tarea conjunta con el diseño de aquello que se iba a evaluar porque surgía la necesidad de modificar en algunos casos lo que quiero evaluar.
Y todo este cambio en beneficio de nuestros alumnos. Finalmente cuando leí los blogs de algunos compañeros me movilizó un párrafo que decía (no recuerdo de quien era): "una vez, el profesor Lars Nilsson, eximio flautista y docente, me dijo: "cuando era chico, cruzaba un bosque con mis amigos y tirábamos palitos al agua para ver cómo iban río abajo. Cuando el palito se trataba en una piedra, lo empujaba para que siguiera su curso". Como docente siento que hago lo mismo: acompaño el recorrido de mis alumnos y los ayudo cuando se traban en un obstáculo".
Cuanta verdad en estas palabras...



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